
Salimos temprano de Puente la Reina para intentar esquivar al Sol, que por lo que parece hoy también apretara.
Gran parte del tramo hasta Mañeru transcurre por senderos y variantes "provisionales" habilitadas para evitar las obras de la autovía. El continuo subebaja arrastrando la bicicleta y los rodeos, hacen que este tramo se nos haga uno de los más pesados del todo el camino.
A la salida de Mañeru, ya divisamos Cirauqui coronando una colina. Por buenas pistas de tierra llegamos a los pies de la población dispuestos a iniciar su "asalto".

Cirauqui todavía conserva un gran ambiente medieval. Al cruzar sus murallas y recorrer sus calles, casi te sientes como un verdadero peregrino de otras épocas. La salida del pueblo tampoco desmerece. Una calzada romana flanqueada por cipreses y un puente de piedra arruinado prologan un poco más la ilusión medieval. Pero el espejismo dura poco, tras cruzar el puente nos encontramos de lleno en el siglo XXI. De nuevo la autovía y la Nacional 111 nos obligan a realizar maniobras extrañas y rodeos
absurdos para llegar a la población de Lorca. 
La entrada de Estella no hace honor a esta población. Lo poco cuidada entrada choca con el trazado del camino por el casco histórico de la ciudad. Tras la visita de rigor a la población, ponemos rumbo a hacia unos de los puntos más singulares de esta ruta: La fuente del vino de Irache. Donde, a parte de poder degustar el vino que mana de esta fuente, podemos saludar a la familia o a los curiosos gracias a la webcam instala allí. Cumplido el "ritual" del vino, continuamos nuestro camino para visitar la auténtica reliquia de Irache, su monasterio.
Una sucesión de tobogán por pistas y senderos nos lleva hasta las poblaciones de Azqueta y Villamayor de Monjardín, emplazada al los pies del monte Monjardín coronado por un castillo. Casi sin detenernos enlazamos con unas excelentes pistas de tierra entre campos de cultivo, que nos llevaran en un momento hasta la población de Los Arcos.
Un poco la inercia de de las pistas de tierra, y otro poco las ganas de llegar al final de la etapa, hacen que pasemos por Los Arcos sin detenernos en busca del alto de la Virgen del Pollo, que según nuestra guía es la ultima dificultad reseñable hasta la capital Riojana. Superado el alto, ( alguna rampa dura en la subida, y un descenso donde hace falta aplicarse en la conducción), continuamos "serpenteando" con la N-111 hasta Logroño, donde a priori
teníamos pensado finalizar la etapa de hoy.
"Nuestro gozo en un pozo". Los dos albergues de Logroño
están al completo, muchos peregrinos eligen esta ciudad para iniciar su camino. Tras descartar la posibilidad de dormir en un hostal, nada baratos, decidimos continuar. Salimos de la ciudad cruzando el parque de la Grajera, y ponemos rumbo a toda prisa hacia Navarrete donde, según parece
encontraremos camas libres en su albergue. Pero la realidad es otra, no solo el albergue esta completo. En sala habilitada por el ayuntamiento para acoger a los peregrinos quedan muy pocos colchones libres, y el numero de caminantes que
están por llegar hace prever que se ocupara del todo. Cuando todo indicaba que dormiríamos en un hotel, los propietarios del Centro Hípico Navarrete nos ofrecen, junto a una pareja de biciperegrinas Madrileñas, dormir en sus instalaciones donde disponen de dos habitaciones. Sin dudarlo nos dirigimos al centro hípico y damos, por fin, por finalizada la etapa.
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