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Hoy es domingo, y para hacer honor al día festivo, nos tomamos la etapa con calma. Para empezar nos levantamos algo más tarde que en las etapas anteriores, y nos recreamos con el desayuno que nos han preparado en el centro hípico: En un porche al sol de la mañana con café, zumos, mermeladas, tostadas.... Todo un lujo. Al fin, cuando conseguimos desperezarnos del todo, nos despedimos de las madrileñas y arrancamos.
Abandonamos Navarrete por una sucesión de pistas agrarias entre viñedos, con la única "dificulta" reseñable del Alto de San Antón una vez superado el
desvío hacia la población de Ventosa. La subida al alto, jalonada de montículos de piedra colocados por los peregrinos, no es
excesivamente dura ni complicada, y una vez coronado un suave descenso nos lleva hasta Nájera.


Continuamos nuestro camino. El buen estado de las pistas nos permite disfrutar del paisaje, que entre las poblaciones de Azofra y Cirueña, cambia de los viñedos a inmensos mares verdes de cereal.
Navegando por estos ondulados mares llegamos a la histórica Santo Domingo de la Calzada. Donde es obligatorio hacer un alto y visitar los innumerables monumentos que esta población conserva.
Seguimos navegando, casi siempre en paralelo a la N-120, cruzando las poblaciones de Grañón y Redecilla del camino. Hasta llegar a Belorado, donde daremos por finalizada la tranquila etapa de hoy.
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